Vínculo y Bienvivir

Estudio sobre cómo la calidad de los vínculos interpersonales es determinante para la felicidad y la salud, contrastando las dinámicas de vínculos débiles frente a vínculos poderosos.

Rafael Calbet Carrillo

1/29/20261 min read

Un estudio de Harvard confirmó que las personas más felices, sanas y longevas son aquellas que construyen vínculos poderosos, priorizando la calidad sobre la cantidad. Como seres relacionales, nuestra interacción a través de emociones y conversaciones determina nuestro bienvivir.

Los vínculos débiles generan efectos negativos en cadena:

  1. Falta de Confianza: La baja confianza en uno mismo lleva a ocultar imperfecciones y desconfiar de los demás, creyendo que todos fingen.

  2. Formalidad y rigidez: Se establecen relaciones distantes y protegidas ("murallas antes que puentes") por miedo al riesgo.

  3. Juicios rigurosos: La autoprotección predispone a ver lo criticable y sospechoso en el otro ("no se puede confiar en nadie").

  4. Conflictos por causas nimias: Las relaciones se rompen por motivos triviales interpretados como amenazas graves al "Ser" del otro, priorizando la ruptura sobre la reparación.

  5. Incapacidad para perdonar: Se espera el error ajeno para justificar el alejamiento, impidiendo relaciones profundas. El resultado son personas solitarias, enojadas y resentidas.

Por el contrario, los vínculos en el "Bienvivir" se basan en:

  1. Confianza en sí mismo: Permite aceptar las propias imperfecciones y amar las de los otros.

  2. Flexibilidad: Se busca cuidar la relación, no la perfección.

  3. Juicios abiertos: Se juzgan las acciones, nunca el ser, evitando la ofensa.

  4. Gestión del conflicto: Es más importante cuidar la relación que tener la razón.

  5. Disposición al perdón: Se perdona para cuidar el vínculo o se pone distancia sana sin rencor si la relación no sobrevive.