Una lección de aprendizaje

Reflexiones sobre el aprendizaje post-crisis, diferenciando el dolor inevitable del sufrimiento opcional, y extrayendo lecciones sobre vulnerabilidad, incertidumbre y aceptación.

Rafael Calbet Carrillo

2/3/20261 min read

La vida examina primero y nos pregunta qué hemos aprendido después; el aprendizaje ocurre tras la crisis, no durante el dolor del momento. En medio de la dificultad (como escalar una montaña), hay sufrimiento; el disfrute llega en la meta. El trabajo personal consiste en que el dolor remita y no se convierta en sufrimiento perpetuo que se instale como identidad.

Las crisis pasadas nos dan herramientas; si aprendemos de ellas, se convierten en peldaños de experiencia; si no, son lastre acumulado. Cada uno tiene su velocidad para aprender, pero es vital no estancarse en el dolor.

  • Vulnerabilidad: No somos omnipotentes, pero sí poderosos si nos enfocamos en lo que podemos cambiar.

  • Incertidumbre: No existe la seguridad total. Lo que permite avanzar es la confianza en la propia capacidad de adaptación, no la certeza.

  • Aceptación: Solo se puede intervenir sobre la realidad una vez que se acepta tal como es.

  • Presencia: El "arraigo" (unión poderosa en la distancia) es superior al "apego" (necesidad de cercanía física). Se puede estar triste sin sufrir.

  • Pérdidas: El duelo es legítimo. Los que se van no dejan un vacío, sino un corazón lleno del amor compartido (presencia en la ausencia).

La fortaleza reside en reconocer cómo nos sentimos para pedir ayuda si somos débiles u ofrecerla si somos fuertes. De las crisis se sale mejor juntos que solos.